Aceite de coco

Artículo escrito por Elena Álvarez Domínguez, terapeuta Ayurveda.

Hoy os voy a hablar del aceite de coco. En la medicina Ayurveda los aceites son uno de los ingredientes más importantes para mantener la salud de nuestro cuerpo y nuestra mente. Para el Ayurveda, los aceites son imprescindibles y representan auténticos bálsamos sanadores que contienen el deseado elixir de la juventud. La aplicación de aceites, interna y externamente, forma parte de la rutina diaria que se ha mantenido durante miles de años por toda la India, y poco a poco se va extendiendo hasta llegar a nuestras latitudes.

El aceite y la grasa son fundamentales en nuestra vida y nuestra alimentación diaria. No olvidemos que parte de nuestras estructuras vitales (como el cerebro) están compuestas mayoritariamente de materia grasa. También, muchas vitaminas y nutrientes son liposolubles, lo que quiere decir que están presentes en las grasas y se absorben a través de ellas.

No obstante, desde la mentalidad occidental suele haber reticencias a aplicarse o ingerir aceites. La cultura actual ha relacionado erróneamente la grasa y el aceite como algo que genera obesidad o acné. Nada más lejos de la realidad; el “problema” no es tanto el aceite en sí, sino la calidad de ese aceite y la manera en la que se utiliza. Nada tiene que ver un aceite virgen y ecológico con uno refinado, al cual le han extraído todas sus cualidades beneficiosas y su vitalidad mediante procesos de refinamiento.

Como hemos hablado en más ocasiones el aceite principal que se utiliza en Ayurveda es el aceite de sésamo. Pero como estamos en verano y por lo tanto en el tiempo del dosha pitta, hoy os voy a presentar otro de sus aceites principales: el aceite de coco. El Ayurveda cuenta con varios preparados a base de aceite de coco que refuerzan y potencian sus propiedades básicas. Otras culturas también utilizan el aceite de coco. En la Polinesia, desde tiempos ancestrales maceran las flores de Tiare durante semanas en aceite de coco virgen. El resultado es un aceite floral con un olor delicioso y embriagador. Os recomiendo que lo probéis.

La particularidad del aceite de coco es que está compuesto, en un 50%, por el ácido graso láurico y también contiene monoglicéridos, similares a la leche materna. Después de la leche materna, es la fuente más alta de la naturaleza en ácidos grasos de cadena medios (MTC), que aumentan el metabolismo. Además tiene propiedades como antimicrobiano, antioxidantes, antimicóticos, antibacteriano, relajante… Es un aceite de energía fría por lo que se usa para las épocas calurosas como el verano y para el dosha pitta, que recordemos está compuesto por el elemento fuego.

Beneficios del aceite de coco:

Cabello: le aporta fuerza, brillo y vitalidad. Estimula el crecimiento del pelo y lo fortalece. El masaje regular de la cabeza con aceite de coco equilibra el cuero cabelludo y previene sequedad, descamación, caspa e incluso los piojos. Este aceite es el único que penetra en la estructura interna del cabello y lo nutre en profundidad, es especialmente beneficioso para los cabellos porosos y castigados con tintes y decoloraciones.

Relajante: El masaje en la cabeza con aceite de coco ayuda a eliminar el cansancio mental y tranquiliza a la persona.

Piel: Gran poder hidratante, especialmente indicado en constituciones pitta y sus desequilibrios. Previene la sequedad, la descamación, la rojez y el picor en todo tipo de pieles. También retrasa las arrugas y la flacidez de la piel. Cuando tenemos moratones, aplicar una fina capa de este aceite acelera la curación porque repara los tejidos dañados. Además ayuda en el tratamiento de diversos problemas de piel como la psoriasis, dermatitis, eccemas…

Antioxidante: Ayuda a prevenir enfermedades degenerativas y el envejecimiento prematuro.

Pérdida de peso: Es fácil de digerir y ayuda a un funcionamiento saludable de los sistemas de tiroides y enzimas. Aumenta el metabolismo del cuerpo con lo que quema más energía y ayuda a las personas a reducir su peso. Contiene menos calorías que otros aceites, su grasa se convierte fácilmente en energía y no produce la acumulación en el corazón y las arterias. Evidentemente no hay que abusar de la cantidad.

Sistema digestivo: Utilizado como alimento, ayuda a mejorar el sistema digestivo y evita problemas de estómago y digestión, como el síndrome del intestino irritable. Además ayuda en la absorción de vitaminas, minerales y aminoácidos.

Defensas e infecciones: Fortalece el sistema inmunológico ya que contiene componentes antimicrobianos, ácido láurico, ácido cáprico y ácido caprílico que tienen propiedades antimicóticas, antibacterianas y antivirales (combaten las infecciones).

Huesos y dientes: mejora la capacidad del cuerpo para absorber minerales. Entre ellos, el calcio y magnesio, que son necesarios para el desarrollo de huesos y dientes fuertes. Es muy útil para prevenir la aparición de caries y para ayudar en la recuperación de fracturas y osteoporosis.

¿Cómo utilizar el aceite de coco?
En alimentación lo podéis utilizar como cualquier otro aceite en la cocina. Para masaje y aplicación externa, recordar que hay que aplicarlo en todo el cuerpo (cabeza y pelo incluido) antes de la ducha y dejarlo reposar unos 30 minutos. Después os podéis duchar normalmente con un jabón suave y natural.

Como siempre, os recomiendo que compréis un buen producto que sea de primera presión en frio y ecológico. Recordar que el aceite de coco a bajas temperaturas se solidifica por lo que es necesario calentarlo al baño maría.

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