Aceites ayurvédicos: usos y propiedades

Artículo escrito por Elena Álvarez Domínguez, terapeuta Ayurveda.

Varios post de este blog hablan de los masajes con aceites medicados (con plantas) y recomiendan la autoaplicación de aceite (principalmente de sésamo) como parte de nuestra rutina diaria. Hoy, después de dar un masaje, la persona que lo recibió me pregunto ¿por qué es tan importante en el Ayurveda el uso de aceites? ¿Y por qué se utiliza el de sésamo tan a menudo? Pues bien, voy a ir contestando a estas dos cuestiones.

La piel es el órgano más extenso del cuerpo, y nos separa del mundo exterior a la vez que nos comunica con él. Representa la primera barrera de nuestro sistema inmunológico, y a través de ella eliminamos tóxicos y también respiramos y nos alimentamos. Los textos ayurvédicos antiguos ya explican con gran precisión el funcionamiento de la piel y su capacidad de absorción. Cualquier producto que apliquemos en nuestra piel, en pocos minutos ha penetrado el folículo piloso. A partir de aquí, comienza a impregnar todos los tejidos, y en unos 20 minutos ha llegado al torrente sanguíneo. Por lo tanto, la sustancia ya esta distribuyéndose por todo nuestro cuerpo, impregnando los distintos tejidos y órganos.

Es este el principal motivo por el que el Ayurveda utiliza aceites medicados en los masajes, y también es por este motivo que la utilización de dichos aceites marca una gran diferencia con otro tipo de terapias. Gracias a la utilización de aceites medicados, podemos tratar prácticamente todo tipo de patologías con unos resultados profundos y visibles. Por tanto, la aplicación de aceites medicados es una forma de administrar una “medicina”, a través de la piel.

Esta práctica no es ajena en la medicina alopática. Podemos observar como hay medicamentos cuya aplicación es tópica, y no solo me refiero a cremas locales, sino a medicamentos que se administran a través de parches dérmicos como la morfina o los anticonceptivos. Si un parche colocado en la piel puede mitigar el dolor, también lo puede hacer la aplicación de los aceites medicados que utiliza el Ayurveda tradicional. Cuando damos un masaje con estos aceites o la persona misma se los aplica, no solo estamos actuando en la piel, como puede parecer, sino que estamos nutriendo y calmando todo nuestro organismo cuerpo-mente. Los aceites bien utilizados tienen un poder muy profundo, operan a nivel celular y actúan en sobre el cuerpo, la mente y las emociones. Pueden calmar, nutrir, desinflamar, detoxificar, drenar, y en definitiva, sanar.

Una de las cuestiones que siempre me gusta explicar en mis consultas y masajes es que el Ayurveda nos dice “no pongas nada en tu piel que no puedas poner en tu boca”(nuestra piel, también “come”). Si tenemos en cuenta esta premisa, podemos calibrar de una manera más profunda la importancia que tiene elegir adecuadamente cremas, champúes, maquillajes etc. TODO lo que aplicamos en nuestra piel, penetra en nuestro cuerpo y forma parte de él, y por lo tanto puede nutrirlo y calmarlo, o por el contrario, aportar elementos tóxicos y perjudiciales para nuestra salud.

En el Ayurveda, cuando vamos a actuar sobre patologías o desequilibrios de los doshas, utilizamos aceites medicados (¡no confundir con aceites esenciales!), que se realizan mediante complejas formulas y su elaboración puede durar varios días. Muchos de estos aceites pueden contener más de 30 o incluso 60 ingredientes naturales distintos. Hay decenas de aceites medicados con aplicaciones muy concretas y especificas, que se utilizan en función de la constitución de la persona y los desequilibrios que padece. Bien utilizados, la potencia de estos aceites medicados es enorme.

Pero cuando lo que buscamos es prevenir, mantener una rutina saludable o los desequilibrios no son graves, también podemos utilizar con excelentes beneficios lo que se conocen como aceites base. El Ayurveda utiliza varios aceites base como pueden ser el aceite de coco, de mostaza, de girasol o de ricino, pero sin duda el más importante y el que suele ser la base para los aceites medicados es el sésamo.

Entre sus múltiples beneficios cabe destacar que el aceite de sésamo es un poderoso antioxidante y excelente bactericida. Además es una de las mejores opciones a la hora de nutrir todos los tejidos corporales y calmar la mente. Su uso es muy amplio en el tratamiento de enfermedades crónicas.

Todo ello es debido a que tiene una composición única. Contiene grandes cantidades de ácidos grasos y es rico en omega 6, calcio, magnesio, fósforo, vitamina B y E, lo que le confiere poderes terapéuticos muy importantes tanto en para prevenir como para tratar desequilibrios y es excelente tanto para los adultos como para los niños.

En el próximo post seguiré profundizando sobre las características, aplicaciones y beneficios del aceite de sésamo.

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