Mi primer viaje a India

Muchos me habéis pedido que escriba sobre mi experiencia en India. He necesitado unos meses. Y no es que no quisiera; es que son tantas las emociones, que las palabras no fluyen, se quedan pequeñas, las siento torpes y cortas para expresar tantos sentimientos y tanta belleza.

Cuando comencé a decir que iba a viajar a India, muchos fueron los tópicos que escuché. Por desgracia (e ignorancia en gran medida), desde Occidente tenemos muchas ideas preconcebidas en torno a este subcontinente: pobreza, suciedad, mal olor, violencia o mendicidad, entre otros.

En gran parte gracias a Ayurveda y a mi amor hacia las especias y el arte, mi imagen de India ha sido distinta. En mi subconsciente habita la opulencia de los marajás, la belleza de los templos, la riqueza de las especias que desde antaño han despertado la admiración y el deseo de medio mundo, la exuberancia de una flora y fauna únicas, y por supuesto, la profunda sabiduría que encierra Ayurveda.

Aún así, al escuchar tantos comentarios negativos sobre India, inicié el viaje con ciertos recelos y temores ante la realidad que iba a conocer. ¿Me iba a decepcionar? ¿Se iban a desmoronar las ideas idílicas? ¿Era todo tan malo como lo pintan?

En ningún caso pretendo decir qué es o qué no es India. Por supuesto que como cualquier lugar, tiene sus luces y sus sombras. Pero también me gustaría decir que dos semanas recorriendo más de 2200 kilómetros me pueden dar alguna idea de la realidad del sur de India. Y simplemente deseo compartir cómo yo la he visto, vivido y sentido.

Mi experiencia desde el primer momento ha roto todos los tópicos. He visto una India hermosa, limpia y rica en muchísimos sentidos, una India amable, acogedora y de una belleza exultante.

Viajar a India no es solo viajar a otro país, es viajar al pasado a la vez que vislumbras el futuro.

Es volver a los orígenes y recordar la esencia que todas las personas compartimos.

Es pasear descalzo y tomar contacto con la tierra. Es descubrir que hay lugares donde todavía se la escucha y respeta.

Es sentir un profundo respeto hacia a espiritualidad, por encima de cualquier creencia o religión.

Es disfrutar de una naturaleza desbordante con bosques de palmeras, plataneros, anacardos o neem.

Es vivir una explosión de colores en los saris de las mujeres o los mercados de frutas y especias. Y comprobar que en Europa vivimos en blanco y negro y de espaldas al sol.

Es cultivar la confianza cada vez que subes en un autobús o en un tuk tuk e integrarte en el ordenado caos circulatorio sin semáforos ni líneas, compartido por motos con 3 o 4 ocupantes, coches, camiones, autobuses, peatones, vacas, perros… ¡y divertirse!

Es disfrutar de un estallido de sabor en cada plato, de la riqueza inagotable de las especias que llenan de matices el paladar. Es romper a sudar con el picante de los cremosos currys y notar como las raitas y el lassi refrescan el paladar. Es redescubrir la alquimia que se produce en la cocina y el acto de amor que es cocinar.

Es sumergirte en un universo de fragancias por los inciensos de los templos y por las flores que inundan cada rincón. Las flores me han llamado poderosamente la atención porque están presentes en la naturaleza por supuesto, pero también en los mercados, en los templos y en el pelo de las mujeres que a su paso inundan en aire con embriagadores perfumes de jazmín.

Viajar a India es volver a mirar a los ojos de la gente, y encontrarte con miradas curiosas, picaras e inocentes. Es ver la pureza de la infancia en cada persona. Es toparte con sonrisas sinceras y ver la amabilidad en cada gesto.

 

Testimonios

@fredopeso (Oviedo)

Me refiero a la faceta de Elena como organizadora de viajes al sur de la India a finales del pasado mes de febrero. A un grupo de 7 amigos nos lo ha organizado al sur de la mano de agencia de viajes local. Una muy buena organización, nos asesoró previamente y nos hizo valiosas recomendaciones. El viaje ha salido muy bien, todo OK y a un precio razonable. MUY RECOMENDABLE

@Nireya

Hace unos días regresamos de un viaje por India con Elena. Fue una maravilla de viaje. Elena siempre atenta a nuestras necesidades, me sentí muy segura en un país tan hermoso y diferente, contándonos muchas cosas de sus costumbres de la comida, etc. Fue una maravilla, gracias por todo Elena